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Creando un lugar de trabajo responsable

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¿Cuál es el beneficio más valioso y responsable que una empresa puede ofrecer a sus empleados?

No son las mesas de ping-pong. No es la pizza los viernes. No es el café gratis, por muy tentador que sea.

Es el tiempo.

Tiempo para descansar, crear y vivir. Imagina despertarte un viernes con tres días completos por delante. Para nuestra gente, eso es exactamente lo que supone una semana en Softquo.

Una familia pasando tiempo juntos en un parque.

En 2021, nos convertimos en una de las primeras empresas de nuestro sector en adoptar la semana laboral de cuatro días. Una decisión basada en la responsabilidad hacia nuestros empleados: proteger su bienestar, ayudarles a encontrar el equilibrio y crear una forma de trabajar más saludable y sostenible.

Los datos sobre el papel demuestran que funciona. El agotamiento se ha reducido en un 71% en el Reino Unido. La retención ha aumentado un 57%. Microsoft Japón ha experimentado un aumento del 40% en la eficiencia. En Nueva Zelanda, el estrés ha disminuido y la productividad ha aumentado. En toda Europa, las pruebas piloto muestran que los equipos están más comprometidos sin perder rendimiento.

Pero, ¿es realmente mejor una semana más corta? La respuesta más honesta siempre viene directamente de quienes la viven: nuestros equipos, en sus propias palabras.

La vida con una semana laboral de 4 días

Los lunes siguen siendo lunes. Pero Adrián, de nuestro equipo de Desarrollo, sabe lo que supone empezar la semana con más energía: “Estoy menos estresado y empiezo los lunes con más energía para afrontar el trabajo”.

Y no es el único. Nuestra encuesta de 2024 lo confirma: el 96% de los empleados de Softquo destaca el equilibrio entre la vida laboral y personal como lo mejor de la empresa.

Los jueves a las 6 de la tarde, Eduardo, analista de control de calidad, cierra feliz su portátil sabiendo que su fin de semana ya ha comenzado. No le esperan más tareas y reuniones interminables, solo su familia: “El viernes por la mañana lo dedico a hacer tareas en casa, lo que me deja el resto del fin de semana para dedicarlo felizmente a mi familia”.

Trabajando desde casa.

Esa felicidad también se refleja en los datos: el 86% de nuestra gente describe nuestro entorno como más feliz y solidario. Ana, del Departamento de Recursos Humanos, lo tiene claro: “Lo que más me gusta, diría que es la semana laboral de cuatro días y el buen ambiente. Eso es lo que realmente nos define”.

Y un mejor liderazgo juega un papel importante en esa felicidad. Para Sandra, directora de marketing, el día extra no tiene precio. Los puestos como el suyo, en los que hay que liderar un equipo, gestionar proyectos y mantener el ritmo, rara vez dejan espacio para descansar: “Es como tener unas minivacaciones cada semana”, afirma.

Los viernes ya no significan trabajo. Para Miguel, desarrollador en Softquo, significan crecimiento: “He empezado una formación para la que antes nunca tenía tiempo. Esos días extra lo hacen posible”.

De hecho, nuestra encuesta muestra que el 44% de los empleados utiliza su tiempo extra para formarse, mientras que otros lo dedican a sus aficiones (55%) y a viajar (48%).

La responsabilidad empieza con el cuidado

Ser responsables con nuestra gente, proporcionándoles equilibrio, descanso y confianza, también es ser responsables con nuestra empresa y con el tipo de lugar de trabajo que queremos construir. Y la prueba está en cómo nuestros equipos han aprendido a aprovechar cada hora, explica Paula, directora de Recursos Humanos: “Esta nueva metodología exige más organización, tanto a corto como a largo plazo. Te reta a ser aún más productivo y a gestionar mejor tu tiempo”.

Para Cláudia, especialista en redes sociales, los lunes comienzan con una mayor concentración. Ha aprendido a adelantar el trabajo de la semana, para que nada se quede pendiente hasta el último momento: “Para mí, el impulso de los tres primeros días es tan valioso como el tiempo que dedico a organizarme los jueves”.

Esa misma disciplina se refleja en el diseño. Ángel, diseñador de interfaces de usuario, se dio cuenta de que la semana más corta le obligaba a establecer prioridades: “Me concentro en las tareas más importantes y las termino en cuatro días”. Su compañera Alba, diseñadora de productos y artista de interfaces de usuario, también lo ha notado: “Metas más cortas, objetivos más alcanzables”.

Incluso los flujos de trabajo han evolucionado. Pablo, especialista en comunicación interna, ha reorganizado su día a día con una herramienta sencilla: “He aplicado la matriz de Eisenhower para evaluar lo que es urgente e importante. De esta manera, siempre termino primero las tareas más urgentes”.

Cada día, nuestros empleados nos demuestran que las semanas más cortas los hacen más fuertes, y esa es la responsabilidad que hemos decidido asumir.